Caen gotas cargadas de tanta confusión y miedo,
porque no saben en qué lugar llegarán a parar,
han recorrido tantos kilómetros en busca de paz.
Ellas son las hijas de las motas de algodón, que se observan en el cielo a diario.
Tuvieron que luchar para sobrevivir y mantener su trono en el cielo,
hasta el mismo Zeús no hace parte de esa danza y les dice:
“Que nunca caigan de forma recta, porque todo lo recto miente,
Imiten a la naturaleza y sean parte de ella como lo he sido yo durante siglos”.