Nuestros cuerpos se acercan para encontrarse y convertirse en uno solo,
creando la más bella melodía que nuestras almas oído jamás.
Amo la manera como me tocas,
como juegas intrépidamente con mi cuerpo.
Ójala y me pudieras ser tuya mil veces más,
esperando que nunca te canses de mis besos.
Contemplar tu espalda llena de pecas,
marcas que el Sol dejo en tí.
Así como tu al tocarme dejaste huellas en mí.
Aquel labio inferior que tanto me fascina morder y saborear,
esa mirada tímida después de hacer, el amor que quisiera contemplar eternamente.